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La historia del Central: De Epocas Café a San Vicente Central

  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura

Un rincón con historia en San Vicente

San Vicente siempre tuvo espacios que marcaron épocas y generaciones. Uno de ellos es donde hoy funciona San Vicente Central, un restaurante y punto de encuentro gastronómico. Pero antes de ser lo que conocemos hoy, ese lugar vivió varias transformaciones que forman parte de la memoria colectiva local.


Épocas Café: noches de música y amistad

En 1987 abrió sus puertas Épocas Café, aunque en realidad funcionaba más como un bar/bolichito que como un café tradicional. Con su barra equipada con un equipo de música Technics, fue el escenario de noches memorables donde se cruzaban amigos, parejas y vecinos.

Muchos lo recuerdan como la previa al Deportivo, el club que se encuentra justo enfrente. Allí comenzaban las charlas, las risas y la música que después continuaban en otros espacios.


Invitación al 3er aniversario de Épocas Café, celebrada el 7 de diciembre de 1990, un clásico punto de encuentro cultural y social de San Vicente.
Invitación del 3er aniversario de Epocas Café
Fachada original de Épocas Café, con estilo colonial y detalles que marcaron el espíritu tradicional del lugar en San Vicente.
Fachada de Epocas Café
Interior de Épocas Café con su mítica barra y mobiliario de época, espacio de encuentro, música y charlas en los años 80 y 90.
Interior con la mitica barra

De las fiestas infantiles al boliche One

Tras el cierre de Épocas, el edificio volvió a reinventarse. En los años 90 y principios de los 2000 funcionó como Mamá Piola, un salón de fiestas infantiles que reunió a decenas de familias y niños en celebraciones llenas de juegos, color y alegría.


Más adelante, el lugar cambió de rumbo nuevamente y se convirtió en One, un boliche que convocaba a la juventud de la región con noches de baile, música y encuentros que se extendían hasta la madrugada. Su historia se vio marcada también por un hecho trágico ocurrido en 2010, que derivó en su clausura definitiva.


Fachada del boliche One en San Vicente tras su clausura, donde la vida nocturna de la región tuvo su auge en la década del 2000
Fachada del boliche One luego de su clausura

El renacer del espacio: hacia San Vicente Central

Con el paso de los años, el predio volvió a transformarse. En 2015 comenzaron las remodelaciones para darle una nueva vida, esta vez enfocada en la gastronomía y las reuniones familiares. El proyecto buscó recuperar la importancia del lugar como punto de encuentro, pero adaptándolo a un formato moderno, amplio y confortable.


Así nació San Vicente Central, un restaurante que conserva esa tradición de reunir a la gente, pero ahora alrededor de una buena mesa, con pastas caseras, platos gourmet y un ambiente ideal para compartir tanto en familia como con amigos.


Primera fachada del restaurante Central en San Vicente, con estilo colonial en blanco y detalles modernos en su reapertura
Primera fachada de Central
Etapa de restauración del edificio de Central en San Vicente, dejando los ladrillos a la vista para recuperar el estilo original
Proceso hasta dejar el ladrillo a la vista
Fachada actual de Central en San Vicente, con ladrillo a la vista y estilo rústico, combinando historia y gastronomía.
Fechada actual de Central

Proceso de construcción del patio de Central, preparando el espacio al aire libre con estructura de decks de madera.
Patio
Decks actuales del restaurante Central en San Vicente, con iluminación cálida y ambiente ideal para cenas y encuentros.
Decks actuales

Reforma del salón principal de Central, antes de su apertura, conservando la esencia histórica del edificio.
Salon principal
Vista actual del salón principal: un espacio cálido y elegante con muros de ladrillo a la vista, iluminación tenue, cava de vinos y mesas cuidadosamente preparadas para disfrutar de una experiencia gastronómica única.
Salon principal actualemente

La historia del Central

La historia de este edificio refleja los distintos momentos de la vida social de San Vicente: desde los bares y previas de los 80, pasando por las fiestas infantiles y los boliches, hasta el restaurante de hoy. Cada etapa dejó su huella, y juntas forman un relato lleno de nostalgia y transformación.

En definitiva, más allá de los cambios, este rincón de San Vicente siempre mantuvo el mismo espíritu: ser un lugar donde la comunidad se reúne, celebra y comparte.


Pasando por salones de fiesta y boliches, este espacio acompañó la vida social de generaciones. Hoy, transformado en restaurante, sigue cumpliendo con la misma misión: ser un punto de encuentro en el corazón de la ciudad.

La historia del Central se sigue escribiendo.

 
 
 

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